SEGUNDA EDICION (Agotado)

viernes, 24 de noviembre de 2017

La comida de empresa

En aquella comida de empresa el murmullo costante del restaurante lleno de comensales, unas flores naturales decoraban las mesas, al alcance de aquellos floreros con el toque magistral de aquellas mujeres empleadas en el empeño de aquel salón decorado y acogedor, solemnemente catálogado, alcanzaba las estrellas de la última generación.
Servilletas moradas y asexual con encanto cuidadosamente superpuestas, en aquellas mesas con mantelería a doble cubierto, clasificado con los dedos de una mano en cantidad, de cinco en cinco, se podía contar los tenedores. Entre copas en formación y presentación de hilera delineadas alrededor de aquellos vasos de cristal de bohemia, llenos de hielo al cúbico.
La estancia llena de pequeños detalles; entre los cuarenta principales se citan los cuales: los puramente comestibles.

La calidad a la altura de la buena mesa. Repleta de amor propio, siendo que el humor estaba servido y configurado en la comida de la empresa.

Al primer plato le pusieron setas. Primero en designación se tomó como sopa. A lo segundo, después del entrante, un melón con jamón después del descorche en botella cerrada de vino excelente que fue servida y bebida para lo siguiente.
Le pusieron chivo y se lo comieron, con almendras.
Hubo coctel suculento en la puerta. Un chupito y copas en la barra. Ensalada de impresión, un postre de melocotón, todo ello en comida virtual, bebida virtual, agua mineral, humor y vino, la comida fue de categoría, de escritura digital.

Operadores, impresores, peritos y la diversidad de los oficios entre la música debidamente ecualizada, producto de una elaborada sonorización  en un recinto acústico magnífico; anti retorno, anti eco, con su musa auditivamente atento al oido estético. Para buen catador, exquisito.
Aquella cena que empezó en murmullo de fondo y turbante, en el cambio de tercio comenzó la orquesta, mientras se iba rompiendo el hielo, los graves en sonido harleydiano turbaron debajo de las mesas, entremedios agradables, el agudos en siseo sensible cuando comenzó el baile.

lunes, 20 de noviembre de 2017

La cara y las barbas del vecino.

Viene de Venezuela el Sr. Ledesma, y viene diciendo, viene contando en palabras mayores. Ya, como costumbre, lo que suena a repetición: Corrupción, miseria, desnutrición, muerte y hambre.
Hablando del tema, aquí tenemos proporción en menor medida, pero tenemos una vergüenza silenciada, la de un país que se permita a sus ciudadanos la miseria.
Allí suena masiva y grave desde hace tiempo y trasciende a los demás países en noticias, como de costumbre. Este Sr en asalto de las fronteras viene con un testimonio bajo el brazo, un testimonio que impresiona. Viéndose que lo mejor que puede hacer es contarlo, contarlo para abrir conciencias.
Había una escena de Curro Jimenez cuando hizo un pacto con un gobernador que le sobornó, subvencionandole para evitar el robo de los bandoleros en aquel campo andaluz, en aquella serranía de ronda.
Sin duda grandes actores Pepe Sancho y Luna el algarrobo poniéndo cara a plena cámara y pleno plano del sentimiento de culpa, cara de autocorrompido bandolero herido en su más honda bandolera pureza.
Un bandolero a cara descubierta, un timador, una pobre en el oficio más antíguo del mundo, no hubiera hecho más daño a un país como unos señores que se hacen llamar señores por sistema, amparados en cualquier clase de ordenamiento para practicar la autoconveniencia.
Para los tertulianos el ex gobernador, también trae consejos, consejos leidos en libros pero sospecho que en el hondo sentido de haber pasado por ahí, en sentido de país, como hombre con conciencia.  A buen entendedor, tengan cuidado los españoles cuando los partidos se dedican a pronunciar "y tu robaste más que yo".
Partiendo de la premisa que todo parece que no aparece,  ese párrafo trasciende, en que todo lo demás no está en la orden del día, de la prioridad, ni del avance en el sentido de tocar la moral, de los que cenan todo los dias. De los que cenan para obviar los que no lo prueban, entretenidos en otros quehaceres de la sus conciencias.
Pero el testimonio lo dice todo, a diferencia del victimismo a usanza y manipulación, de la habilidad de apartar la atención , de no hacer caso entre tanto Manolito el mentiroso en el cuento del  lobo de la verdad.
Ni caso o no interesa a esta postverdad de la disconciencia, ha pasado en las barbas del vecino, en ese país llamado Venezuela.

Anexo y apuntes.
   Hay un momento que todo escritor en folio en blanco; en apuentes de escribiente, de escritos, ya sea de relatador en relatos o de libros cuyos caractéres alcanzaren la misma impopularidad, o la misma gloria si acaso. Se pregunta la función del cometido y la búsqueda del contexto hacia la finalidad que conlleva el retrato del relato.
Sean escritos populares como ramas en árbol, escritos en troncos profundos y superficiales, en océano en botella que fueron leidos alguna vez a su destino.
La lealtad del autor hacia su modo de ver, y la causa efecto en la sociedad en la popularidad y sintonía, la reacción del lector hacia aquello que goza de satisfaccion por contenido o crudeza, o no. Cierto es, en la causa efecto, el lenguaje que se realiza,  se efectúa y se traduce en una sociedad que transcurre y en otra que y reacciona.
En la sensibilidad, el gusto, la crudeza, la realidad, la necesidad o ya fuere en la lealtad hacia el cometido en los apuntes en el extenso abanico de los hechos y los dichos, entre la pobreza y la riqueza.
En país de alto contenido de petroleo y oro, diamantes entre sus riquezas, la finalidad radica en como y en el buen uso que se distribuye. Entre cuantos, cómo y cuando, cantidad y hacia donde se emplean los recursos que se dispensa.